Hasta hace pocos días oír mencionar Port-au-Prince era recordar mi hipnótica lectura adolescente de El siglo de las luces de Alejo Carpentier. Y oír Haití era pensar en el país más pobre de América, el vudú y el fracaso de aquel triunfo que fue la Revolución Haitiana. Hoy, oír Haití es constatar que la vida de una persona puede valer lo que cuesta una excavadora inexistente, unos mínimos, y también inexistentes, servicios sanitarios o un inexistente y bien preparado cuerpo de bomberos. Olvidamos a diario que los logros de nuestra civilización sólo favorecen a unos pocos. Menuda obviedad, ¿verdad?
martes 19 de enero de 2010
El reino de este mundo
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Alejo Carpentier,
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